Archivado en: MEMORIA HISTORICA
Carlos Sevilla / Viento Sur
“Existe una cita secreta entre las generaciones pasadas y la nuestra. Y como a cada generación que vivió antes que nosotros, nos ha sido dada una flaca fuerza mesiánica sobre la que el pasado exige derechos” Walter Benjamin, Tesis de filosofía de la historia
“Su muerte misma, luchando, nos ha señalado un rumbo, dado un ejemplo, que ninguno de nosotros podrá olvidar cuando llegue el momento” Miguel Enríquez, discurso homenaje al Che
En una carta dirigida a Walter Benjamin el 16 de Marzo de 1937, Marx Horkheimer le plantea la siguiente consideración: “la injusticia pasada ha tenido lugar y está realizada. Los asesinados han sido verdaderamente asesinados…Si hay que tomarse en serio la falta de realización, hay que creer en el juicio universal”. La conmemoración histórica de las injusticias pasadas es parte indispensable para conectar con la falta de realización de los proyectos de las generaciones vencidas. “Pero un buen día, no importa cuando, todo tendrá que ponerse en su sitio…Es amargo morir desconocidos y en la oscuridad”-continúa Horkheimer-.
Calle Santa Fe reconstruye una parte de la historia, en torno a las figuras de Miguel Enríquez, secretario general del MIR y de Carmen Castillo -su compañera, directora y guionista del documental-, de la feroz represión pinochetista que acabó con una posibilidad efectiva -crisis prerrevolucionaria mediante- de que el mundo pudiera verdaderamente cambiar de base. Continuando por Chile.
Y así fue, efectivamente, el período precedente a ese 11 de Septiembre de 1973. El gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende precipitó una dinámica de auto-organización de masas y de empoderamiento efectivo de las mismas, a través de las ocupaciones de tierras y fábricas. El MIR, del que se pueden ver algunos rasgos sobresalientes en el documental, fue un partido revolucionario necesario para, como dice su himno, intentar llevar a “los trabajadores al poder”. Su papel central en animar las luchas y la organización de los sectores populares, su decisión en combatir al enemigo “por todos los medios necesarios”, sus contradicciones con el gobierno de Allende, el papel que jugaron sus militantes en la clandestina resistencia contra el fascismo pinochetista, el deseo y la práctica de la fraternidad humana de sus militantes, nos hablan de experiencias personales y colectivas que una “izquierda de izquierdas” debe rememorar en cualquier ocasión donde se den las circunstancias propicias y evocar cuando se puedan repetir tentativas de esta índole.
“Cuando llegue el momento”, decía Miguel Enríquez
Pero no sirve simplemente una redención profana para amortiguar el sufrimiento. El sufrimiento y el dolor por el exilio (interior y exterior), el dolor por los desaparecidos, sus círculos concéntricos, sus familias, sus proyectos personales y colectivos que abarcaban al conjunto de la sociedad.
Calla Santa Fe nos interpela a la necesaria reparación por la desolación de las generaciones vencidas. No sólo eso, la técnica narrativa y fílmica por la que opta, los saltos continuos entre el pasado y el presente, nos hablan de una línea de continuidad, de un pacto secreto, de una cita misteriosa, entre las generaciones político-culturales pasadas y la nuestra. La mejor reparación posible es, sin duda, el cumplimiento de los objetivos por los que lucharon y que no fueron capaces de alcanzar. Si es una flaca fuerza “mesiánica” la que llevamos, es porque ésta no puede ser sino débil. Esto tiene inequívocamente un significado político actual: es una conclusión melancólica por las derrotas pasadas y presentes, de la lucha por la emancipación.
En estos tiempos de auge de la memoria histórica, contenida en su potencia por la industria editorial y la judicatura, hay que poner encima de la mesa, una memoria otra, la que vive en las luchas del presente, la de una nueva generación política y cultural, anticapitalista, que esperemos le cree todos los problemas posibles al sistema. No se trata sólo de memoria, se trata de vencer la partida.
Ante la pregunta, “¿Qué memoria quiere transmitir a la nueva generación?”, Carmen Castillo contesta, “Calle Santa Fe me permite verdaderamente abandonar el campo de los sobrevivientes, y vuelvo entonces a encontrar el entusiasmo/ardor de vivir en Chile”.
Calle Santa Fe, imprescindible.
En Madrid: Renoir Plaza de España
Lunes-Domingo 19:30 única sesión





